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Bienvenido

Si estás leyendo esto, es porque de alguna forma terminaste acá: por curiosidad, por investigación, porque alguien te pasó un enlace o porque abriste una puerta sin saber muy bien qué había del otro lado.

Sea cual sea el motivo, gracias por entrar.

Quiero contarte un poco quién soy y qué es esta Alejandría digital.

Yo

Mi nombre es Federico Emilio Magnasco. Escribí esta primera versión a los 23 años, mientras estudiaba Medicina.

Vivo con mis gatas. Me gusta programar, estudiar y trabajar en mis plantas: rosales, jazmines, orquídeas y lirios. Cada tanto hago ejercicio o juego al fútbol con mis amigos. Me gusta recorrer la playa a la mañana, cagado de frío, cuando el sol apenas empieza a salir; el whisky; los jueguitos; las computadoras; las aves y los animales en general.

Hay épocas en las que prefiero el mate al café y otras en las que prefiero el café al mate, pero siempre sin azúcar.

Me gusta observar y analizar mucho más de lo que hablo. A veces puedo tener bastante cara de culo, aunque en realidad soy más tonto que un quokka. Me gusta el arte —más hacerlo que mirarlo— y me gusta cantar, especialmente tango y folclore.

Soy una persona muy imaginativa y también muy autoexigente. A veces a un nivel que termina haciéndome mal, porque puedo pasar horas desvelado trabajando en algo que me gusta y olvidarme de que mi cabeza también necesita descanso.

Y voy a ser astronauta.

No lo digo como una frase linda para cerrar una biografía. Es mi sueño. Mi ideal es formarme primero en cirugía del trauma y emergentología y, después, construir el camino hacia la carrera espacial.

Probablemente cambien muchas cosas entre este texto y ese día.

El objetivo no.

Esta casa

By Magnasco es una web que hice para darle al mundo una pizca de lo que se me pasa por la cabeza.

Acá van a convivir proyectos terminados, proyectos sin terminar y proyectos que quizá parezcan muertos hasta que una madrugada me acuerde de ellos y vuelvan a respirar. Algunos estarán completos. Otros estarán pausados por falta de tiempo, dinero, conocimiento o tecnología. Otros van a estar al dente durante más tiempo del que me gustaría admitir.

Si en algún futuro uno de esos proyectos puede ayudar a alguien, aunque sea a una sola persona, eso es lo único que realmente me importa.

También necesitaba construir esta página por una razón bastante menos solemne: necesitaba tener un orden mental.

Mi cabeza genera más cosas de las que logra archivar. Necesitaba una guía visual de todos los proyectos que fui haciendo para no olvidarme de que existen; para recordar qué dominio tengo que renovar, qué suscripción sigo pagando, qué servicio necesita mantenimiento y qué idea abandoné no porque fuera mala, sino porque apareció otra que hizo más ruido.

By Magnasco es una casa, pero también es una especie de memoria externa.

Un lugar donde puedo mirar todo lo que hice, lo que estoy haciendo y lo que todavía no sé hacer, pero ya me gustaría intentar.

Esta página no es una vidriera de perfección.

Es un registro de movimiento.

El pecado de esta casa

Si tuviera que asignarle uno de los pecados capitales a By Magnasco, no sería la envidia.

Tampoco sería la soberbia, aunque construir una Alejandría digital con tu propio apellido en la puerta probablemente tenga un poquito de eso.

Sería la gula.

Una gula por el conocimiento.

Lo único que une a la medicina, la ciencia, el software, Aura, Flashmed, Comprapp, mis libros y todo lo demás es que me gusta aprender. Me gusta adquirir conocimiento, entenderlo, hacerlo mío —no como propiedad, sino como parte de mi forma de pensar— y después preguntarme de qué manera puede servirme a mí, a mis amigos, a mi familia o a alguien que quizá nunca conozca.

No tengo demasiado interés en aprender una sola cosa durante toda mi vida.

Quiero entender cómo funciona un cuerpo, cómo funciona una computadora, cómo aprende una persona, cómo se organiza una ciudad, cómo se comporta una red, cómo se escribe una historia, cómo podría construirse una inteligencia artificial y qué hace falta para salir de este planeta.

By Magnasco es el lugar donde esa gula deja huellas.

Cada proyecto es el registro de algo que alguna vez necesité entender y no pude dejar quieto.

Cómo trabajo

En más de una ocasión utilicé modelos de lenguaje y otras herramientas de inteligencia artificial para investigar, ordenar, programar, revisar o completar partes de mis proyectos.

No quiero ocultarlo ni fingir que construí cada pieza aislado del resto del mundo.

Pero tampoco entregué el propósito de lo que hago. Las preguntas, las ideas, la dirección, las decisiones y la responsabilidad sobre lo que publico acá son mías.

Una herramienta puede ayudarme a levantar una pared; no decide por qué existe la casa, qué habitación estoy construyendo ni qué quiero guardar adentro.

Cuando la intervención de una herramienta sea relevante, voy a intentar dejarlo indicado con claridad.

El apellido en la puerta

El nombre de esta casa tampoco es casual.

El apellido Magnasco arrastra historias de arte, ciencia, industria, educación, política, deporte y personas a las que, aparentemente, tampoco les resultaba demasiado fácil quedarse dentro de una sola disciplina.

Pero compartir un apellido no alcanza para construir un árbol genealógico.

Que una persona se haya llamado Magnasco no significa automáticamente que sea mi antepasado directo. Puede formar parte de la historia documentada del apellido sin formar parte comprobada de mi propia rama familiar.

Esta página no va a dibujar una línea de sangre solamente porque queda linda.

Cuando un vínculo esté demostrado, se mostrará como documentado. Cuando exista una tradición familiar pero todavía no haya un documento que la sostenga, se mostrará como testimonio. Cuando dos personas solamente compartan apellido, aparecerán dentro del mismo archivo, pero no unidas por una rama inventada.

La historia no se vuelve menos interesante por admitir lo que todavía no sabemos.

Se vuelve más honesta.

La historia completa, sus documentos, sus contradicciones y sus ramas abiertas viven en El árbol y los leones.

Entrar al archivo Magnasco

Usar, continuar y citar

Este archivo está hecho para ser recorrido, estudiado y, cuando la licencia específica de cada proyecto lo permita, continuado.

Si algo de acá te sirve para aprender, investigar o construir otra cosa, me alegra genuinamente. Solo te pido que respetes su origen, que no lo presentes como propio y que consultes las condiciones de uso de cada obra.

Que algo pueda leerse públicamente no significa que todo esté liberado bajo la misma licencia.

Si una idea, un dato, una versión, un diseño o un proyecto de este archivo influye en un trabajo académico, podés citarlo. En cada página vas a encontrar el símbolo &. Ese botón abre la herramienta de citación y genera los datos disponibles en formatos APA, BibTeX, RIS y CSL-JSON.

También vas a encontrar el símbolo !. Sirve para señalar un error, proponer una idea, sumar información, ofrecer una colaboración o escribirme directamente sobre la página que estás viendo.

Una advertencia honesta

Soy, antes que nada, un estudiante.

Todo lo que hago intenta, de una forma u otra, mejorar mi vida, la de mis amigos, la de mi familia o la de alguien a quien probablemente nunca conozca. Pero no todo lo que publico es una respuesta terminada. Muchas veces es una pregunta, un prototipo o una hipótesis con demasiadas horas encima.

Tengo más imaginación y acceso a bebidas energéticas que tiempo, dinero o verdadero sustento académico para todo lo que quiero construir.

Por eso, nada de este archivo debería reemplazar una fuente primaria, una evaluación profesional, una guía vigente ni el criterio de alguien realmente formado en el tema. Esto es especialmente importante en cualquier contenido relacionado con medicina, salud, seguridad, ciencia aplicada o decisiones que puedan afectar a otras personas.

Todo lo que hay acá empezó, de una manera u otra, dentro de mi cabeza.

Espero que la estadía en este palacio mental virtual te resulte cómoda, grata y divertida. Te invito a recorrer una pizca de lo que puede hacer mi imaginación con déficit de atención cuando encuentra una puerta abierta.

Gracias por haber llegado hasta acá.

Ahora sí: recorré.